Es algo que siempre te van a decir… Vive, algo tan simple de pronunciar pero ¿que es vivir? Sucede que a lo largo de los años simplemente vives, no te preguntas que es, simplemente lo haces, vives, así de simple. Pero sucede algo ¿y si no quieres hacerlo? ¿Y si de repente llega un momento en el que te plantas y dices “ya no quiero vivir”? Quizás nos han enseñado que pensar en la muerte, pensar en dejar de vivir es algo negativo pero ¿nos preguntan? Y quizás sea extraño pero mi nombre es Psyko y no quiero vivir, suena duro lo se, pero es una decisión que uno se plantea a lo largo de los años. Nos han enseñado que la gente que no quiere vivir o está enferma o tiene algún problema mental, siempre se asocia dejar de vivir con que algo no va bien, y es más bien todo lo contrario, dejando de lado los golpes que, curiosamente, la vida te da, al fin y al cabo todos tenemos que pasar por algunos procesos gusten o no gusten, forman parte del camino. Pero lejos de lo que pueda parecer no sucede nada en mi vida, no me quejo de nada pero no, no quiero vivir. Uno comienza a plantearse que es la vida y por más preguntas que hagas, por más respuestas que busques la solución siempre es la misma: simplemente vive. Pero cuestionarse que es la vida es hacerlo con unas ideas preconcebidas, es pensar que tal vez es crecer, estudiar, conseguir un trabajo, casarse, tener hijos, nietos y esperar el final. Sinceramente me parece una idea cruel pensar que desde el momento que nacemos ya estamos predestinados a morir, venimos al mundo sin que nadie nos pregunte pero ¿acaso alguien nos pregunta si realmente queremos seguir? Fallecer de manera voluntaria es un delito que está mal visto, nos dicen que somos libres pero eh, ni se te ocurra fallecer de manera voluntaria. Y no estoy hablando para nada de la idea de ayudar a fallecer, en este caso curiosamente y aceptando la realidad, no es lo mismo querer que ayudar, en esos casos si deberíamos ser conscientes de que es un delito. Pero ¿y si quieres fallecer de manera voluntaria? Y como cualquiera que se plantee la muerte como un acto voluntario y consciente de ello sabe que si uno quiere fallecer estando en sus cabales como se suele decir, consciente de lo que ello conlleva, sabe que lo ideal es fallecer sin dolor. Pero no, la muerte voluntaria no es fácil ni agradable, lógicamente no hablaré de algunos caminos pero si de la necesidad de plantearnos que es la vida. Quizás no somos conscientes de que hay gente que simplemente no quiere continuar, pero gente que en su sano juicio decide parar, lo vemos como algo extraño, nos lanzamos en masa a juzgar, a realizar todo tipo de preguntas acerca de si esa persona está bien, nos han enseñado que una persona que quiere dejar de vivir está mal, nadie se molesta en preguntarle si quiere seguir, simplemente damos por sentado que debe hacerlo, quizás eso mismo sea lo que no quiere, seguir. Al fin y al cabo todos tenemos nuestros motivos para seguir caminando, debemos ser conscientes de que no siempre nos apetecerá caminar, pero lo hacemos. Y quizás en ocasiones lo hagamos de manera autómata, es en esos momentos cuando algunos nos plantamos ¿para que seguir? Y si alguno se pregunta si al autor de esta entrada le pasa algo para nada, soy consciente de mis palabras, de mis deseos ¿quien desea fallecer con dolor? Yo desde luego no pero ¿seguir? Desde luego que no, llega un punto en el que lo haces de manera autómata, con días buenos y otros no tantos, con momentos de ilusión y otros de decepciones, eres consciente de que la vida no siempre son cosas buenas o positivas pero sigues, quizás la clave la encuentras en si vale la pena seguir, Nacemos para morir, somos un instante, nos dicen, nos cuentan, nos aconsejan y nos recuerdan pero ¿nos preguntan? No, no lo hacen. Y llega un punto en el que dices “me planto”, sabes que vas a tener que caminar pero que llegará un punto en el que tengas que decir adiós ¿porque no hacerlo cuando realmente quieras hacerlo? Nos pasamos toda una vida caminando para ¿fallecer en la cama de un hospital? ¿en casa rodeado de los tuyos viendo como estos sufren por ti? Lo siento, yo no quiero eso. Quiero ser dueño de mi propia muerte, ser yo quien decida cuando ha de llegar el final, y no quiero hacerlo cuando me lo digan, quiero hacerlo ahora que estoy consciente, ahora que se que voy a tener que caminar pero ¿acaso me apetece hacerlo? Nadie pregunta por ello, nadie se cuestiona si otra persona quiere seguir viviendo. Soy consciente de la dureza de mis palabras pero del mismo modo lo hago con total serenidad, con la tranquilidad en mis manos y la velocidad en mis dedos, tan solo hace falta ver con la velocidad con la que escribo el presente texto para darse cuenta que soy consciente de cada una de estas palabras y como estas tienen el deseo y la certeza. Lo tengo todo, o al menos todo lo que quiero pero, y aunque suene duro, no tengo el final de la vida y eso al fin y al cabo ahoga por dentro. Dicen que busquemos nuestra felicidad pero ¿como? Si la felicidad radica en tener que decir adiós cuando yo quiera...no cuando quieran los demás.