Como me gusta la navidad. Así de claro porque ¿a quien no le gusta la navidad? ¿a los rancios esos que no gastan y que se excusan en “son tradiciones” para no caer en la navidad más consumista? ¡basta! La navidad puede que si sean tradiciones así que ¿porque esperar a que llegue diciembre para celebrar esta festividad? La gente quiere consumir, quiere atiborrarse de cosas que seguramente no coman el resto del año, la navidad tiene que comenzar cuando tiene que comenzar, en julio. Porque ¿para que pasar frio alderredor de una mesa repleta de marisco, embutido y canapés que una persona que se pasa horas y horas en una cocina, y otras comidas que no has visto en tu vida? Para eso mejor una mariscada cerca del mar, que si una gamba por aquí, que si un langostino por allá y de postre ¡polvorones! En mitad de una playa donde un niño te puede dar un balonazo y llenar la comida de arena, si es que la navidad desde julio es todo un acierto. Colas de gente achicharradas bajo el sol haciendo cola en administraciones de lotería, gastando como si no hubiera un mañana (hay lotería en diciembre, de nada). Adelantar la navidad son todo ventajas, ¿porque tener envidia de esos países donde la celebran en playas y en manga corta? Con la navidad ya en funcionamiento desde julio se acabaron las envidias entre países. Adelantemos las compras, adelantemos el gasto desmesurado en productos que ni sabíamos que existían y que, por lo tanto, no necesitamos. Diremos que es el espíritu navideño, que a todo el mundo le gusta la navidad, que es época de alegría, ¿a quien no le gustan las luces? ¡a los mosquitos les gusta la luz! Que mejor que colocarlas en pleno mes de julio para que las ciudades comiencen a lucir ese toque navideño que tanto gusta, si te paras a pensar ¡se acabaron los mosquitos! Ciudades adornadas como si fuese una pista de aterrizaje para vida extraterrestre, arboles adornados porque claro, en Belén, cuna de la navidad, hay muchos abetos ¿verdad? Igual que por aquel entonces había casas adornadas con luces estridentes, muy navideño todo. Adelantemos la navidad, disfracemos el consumismo más agresivo bajo las palabras de “tradición” y “espíritu navideño”, son palabras que quedan bien, que suenan tiernas pero que no dejan de ser eso, una simple mascara para llenar bolsillos ¿alguien recuerda las navidades de su infancia? Y algo me dice que son las que echamos de menos… Y quizás lo hayamos permitido… Nos cambian las tradiciones con la escusa de “adelantar una época feliz”, y no negamos que, y dejando de lado los aspectos personales de cada persona, son épocas en las que palabras como nostalgia, familia o recuerdos pero eso no vende ¿verdad? Las tradiciones navideñas se pueden cambiar, puedes jugar con los sentimientos y emociones de las personas para aplicar un consumismo agresivo: debes comprar-debes consumir. Y hemos permitido que cada vez se adelante más, que “es que luego con las prisas no se disfruta”, quizás olviden que es ahora cuando no se disfrutan, cuando observas en que se ha convertido la navidad. Regalos por doquier envueltos con cariño (y con más ganas que acierto) cuyo envoltorio dura un abrir y cerrar de ojos, consumes pero ¿te has parado a pensar que estás abriendo realmente? Estás creando un recuerdo, estás creando un momento, pero ¿te has fijado en lo que tienes a tu alrededor? Esa gente, tú gente, no es consumismo porque algo me dice que rechazaríamos cualquier regalo porque esas personas siempre estuvieran ahí, algo que no sucederá. Y resulta irónico: lo hemos permitido, cada vez comienza antes la época navideña, no sería de extrañar que viésemos a Papá Noel en la playa...con su traje de invierno, ahí, con un par. Saben que son fechas especiales ¿porque no adelantarlas? Justamente esa respuesta se responde a la inversa: porque si las adelantamos dejan de ser especiales ¿que vamos a decirles a los peques, que hagan la carta en verano para mandársela a los reyes magos? Luego nos soprenderiamos si nos piden el Whatsapp de los reyes magos… No vamos a negar que la navidad no gusta, siempre pueden haber excepciones pero ¿adelantarlas? Choca ir a un supermercado en pleno verano y encontrar gazpacho fresquito al lado de una tableta de turrón, ahí, para que no se enfríe el turrón. Perdemos las tradiciones (ahora es cuando alguno salta “pues antiguamente se quemaban brujas” que los hay), y las perdemos por caer en el juego de consumismo, dejar que toquen nuestras emociones para vender más, para que nos convirtamos en maquinas de consumir, en seres que salen a la calle a mirar las luces mientras somos bombardeados con publicidad para que gastemos más. Hubo un tiempo en el que la navidad era en diciembre, donde la gente se iba alegrando, o sintiendo nostalgia, a medida que se acercaba la epoca navideña, ahora ya estamos hartos cuando llega esa fecha. Hemos perdido la ilusión, hemos olvidado las personas para cambiarlas por el producto, somos dinero con piernas y brazos que debemos consumir, dicen que ese es el espíritu navideño, te acusan de antinavidad si te niegas a formar parte de ese circo consumista repleto de colores, luces estrambóticas propias de un pituclub de pueblo, te aíslan del mundo ni no entras en el suyo, si no gastas lo que no tienes y si no consumes como si no hubiera un mañana, y quizás estén en lo cierto, quizás realmente preferimos celebrar la navidad en diciembre con menos objetos pero con más personas, algo que sabemos que no siempre sucederá.