Y ahí estaba él… Con total naturalidad, dar cera pulir cera, movimientos tranquilos, como una mariposa aleteando en la suave primavera, dar cera...pulir cera. Fue entonces cuando tuve que avisarle: - Caballero, no se preocupe que no hay puerta...-. Así que tras no saber donde meterse ante el bochorno fue a por su rival: la máquina de los tickets de turno, toda una odisea, hombre contra máquina, una dura batalla con un claro vencedor, me alegra saber que el encargado del banco le echó una mano que si no el pobre sigue todavía en la puerta, dar cera...pulir cera. Vale, quizás algunos mayores tengan una configuración en su teléfonos móviles que dejan mucho que desear en cuanto a funcionamiento optimo, letras enormes que hacen que puedas verlo desde una larga distancia, brillo de pantalla que como vengan los alienígenas van a saber donde aterrizar, iconos colocados al azar, la pesadilla de un perfeccionista, sonido que como suene en un festival de música se enteran hasta los que estén actuando, incluida la conversación. Personas que han vivido toda una vida alejados de pantallas, alejados de grandes tecnologías, trabajando con sus manos para darnos un presente, desconozco si un futuro pero desde luego un presente. Se nos llena la boca de palabras tiernas, de palabras suaves, como si fuesen un peluche abandonado en mitad de una ciudad pero sucede algo, no interesan salvo por un motivo: su dinero. Quizás aquellos que tengamos algo más de conocimientos en cuanto a tecnología y dispositivos sepamos defendernos por esos terrenos, cajero, pc, teléfonos móviles e incluso smartwatches forman parte de nuestro conocimiento. Dicen que la tecnología ayuda, que también está al servicio de los mayores, nos los mando a cierto lugar porque mi educación me lo impide pero si de algo va sobrada la sociedad es de cinismo con nuestros mayores. Todos nos haremos mayores, nuestro cuerpo cambiará, (bienvenidos al mundo de la biología quieras o no quieras), quizás perdamos visión, seguro que perderemos altura, perderemos audición y quizás algunos perdamos la memoria, pero nos haremos mayores, pasaremos a convertirnos en “seres tecnológicamente invisibles”. Quizás algunos estemos más preparados que otros, hablar de futuro es hablar de fantasmas que no existen, pero habrá otros que se queden atrás, rezagados. Será entonces cuando nos convirtamos en el blanco de todos aquellos que nos quieran sacar hasta el último céntimo, no seremos útiles pero si nos querrán por nuestro dinero. Porque para algunas empresas, y casi que podría poner la palabra personas, los mayores son dinero, da igual si es mucho o poco, pero son dinero. Usarán cientos de tácticas para sacarles hasta el último céntimo, atacarán a su salud aplicando la típica política del miedo, jugando con sus sentamientos, emociones y recuerdos. Jugarán una carta que pocos sabemos ver: la soledad. Apartados tecnológicamente tratan de sacarles todo su dinero ¿hemos creado una sociedad tecnológica adaptada a nuestros mayores? Si alguien afirma creo que debería abrir los ojos y mirar a su alrededor. Hagamos un ejercicio ¿cuantas acciones cotidianas realizamos a través de un dispositivo electrónico? - Sacar entradas para un espectáculo - Pagar - Sacar billetes de tren o avión - Sacar dinero del banco - Pedir cita médica - Abrirse una cuenta bancarias - Realizar cualquier gestión con la administración publica - Gestionar cuentas bancarias - Hacer videollamadas Si nos paramos a pensar estas acciones (por citar solo unas pocas) requieren unos mínimos conocimientos ¿están preparados nuestros mayores? No, no lo están. Y es cruel pero ¿pueden hacer ese tipo de acciones nuestros mayores? Pagando de más si, bienvenidos al mundo de “te quiero...por tu dinero”. Convertimos a nuestros mayores en cajeros con piernas, pero que no se acerquen mucho y no nos den mucho la brasa, las batallitas que se la cuentan a la almohada. Si nos paramos a pensar una persona mayor tecnológicamente está anulada. Suena cínico a la par que hipócrita que nos digan que “la tecnología nos ayuda”, si, claro, nos ayuda si sabemos usarla pero dile tu a una persona mayor que se ha pasado toda su vida trabajando que haga cualquiera de las acciones anteriormente mencionadas. Acciones tan simple como básicas y necesarias son prácticamente imposibles a no ser que, los que realmente podemos, cuando veamos una persona mayor que necesita ayuda con la tecnología, les ayudemos sin que tenga que venir el gestor de un banco a cobrarle por algo que para el resto es gratis. Somos una sociedad cínica, hipócrita y egoísta que anula a nuestros mayores tecnológicamente ¿te has fijado el orgullo que muestran cuando pueden ver las fotografías de sus nietos o seres queridos en sus teléfonos porque alguien se las ha podido meter? Al fin y al cabo nosotros también seremos ellos, y quizás la única “ventaja” es que hemos crecido con esas tecnologías que ellos no tuvieron, lo hicieron todo de manera manual, cara a cara, algo que muchos desconocen que se puede hacer, una pantalla puede ayudar en la vida, pero también te impide ver que hay al otro lado. Tratarán a nuestros ancianos como objetos que sueltan dinero, dirán que si quieren ayuda con algunos elementos tecnológicos paguen, que para eso se les ayuda, creo que olvidan que es realmente ayudar, para que sirve realmente la tecnología, y está claro que olvidan que todos, también seremos ellos y quizás estemos solos cuando necesitemos defendernos con la tecnología, y comprendamos que cual es el precio Pero tranquilos, con dinero todo se podrá arreglar, y eso si...eso ya interesa más.